viernes, 20 de abril de 2007

La verdad hacerca de heidi


La verdad acerca de Heidi

Analicemos la bonita melodía de esta entrañable serie:

  1. 'Abuelito, dime tú, qué sonidos son los que oigo yo'.
    Heidi es un personaje supuestamente joven, mientras que su abuelito es, consecuentemente, mayor. El que Heidi pida información a su abuelito sobre los sonidos que oye, o que 'casi oye', puede indicar, básicamente, dos circunstancias: Heidi padecía una enfermedad congénita del oído, que la hacía incluso más sorda que su anciano antecesor o que el estado de Heidi estaba, de alguna forma, alterado.

  2. 'Abuelito, dime tú, porqué en una nube voy'.
    Esta segunda frase de la canción confirma uno y sólo uno de los puntos anteriores. En efecto, se confirma que el estado mental de Heidi está de algún modo alterado: está 'en las nubes', está 'volando'.
  3. 'Dime porqué huele el aire así'.
    Nuestro argumento cobra cada vez más fuerza. El aire tiene un olor especial, raro.

  4. 'Dime porqé yo soy tan feliz'.
    El estado de euforia injustificada de nuestra protagonista es evidente.

  5. 'Abuelito, nunca yo de ti me alejaré'.
    Por último, la pequeña afirma que le es imposible alejarse de esta figura.
Conclusiones: Heidi fuma marihuana!:

- Heidi anda tan colgada que ya no percibe claramente lo que sucede a su alrededor.

Su audición se ve alterada por el estupor causado por la droga.

- El adormecimiento de los sentidos provocado por la cannabis sativa hace que la niña flipe y se sienta flotando.

- Siente una felicidad absurda, siempre esta riendo.





- Manifiesta una dependencia hacia su abuelo, quien probablemente es su proveedor de droga.

Resumiendo
sus padres la palman y se va a vivir a un pueblo a tomar por saco sin más compañía que la de un perro que se rasca los huevos todo el día y una especie de cabra enana con el GPS atrofiado que no hace más que perderse, y sin más contacto humano que el de un niño que lleva el mismo gorro absurdo los 365 días del año y un viejo asqueroso que no le hace ni puñetero caso y que, encima, se niega a escolarizarla, y la tía está más feliz que un chotis.


Sin embargo se la llevan a Frankfurt, a una mansión en la que recibe todas las atenciones, con una profesora particular y todos los medios a su alcance y con una niña monísima de su edad... y la muy pava se nos muere de tristeza.Definitivamente, muy extraño.

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